¿Madre o publicitaria?

Cuando se habla de por qué las mujeres no llegan a los puestos más altos, la principal razón que surge es la maternidad. Se asume, así, que solo existen dos alternativas: tener hijos o tener carrera.
Si las mujeres no llegan a los puestos más altos porque tienen hijos (los hombres también tienen hijos y sin embargo llegan), entonces debemos buscar soluciones.
En esta nota, tres creativas con una amplia trayectoria y reconocimientos, opinan sobre cómo es y sería posible ser madre y publicitaria.

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Carolina Morano – Redactora Senior en Don

Carolina es redactora, ilustradora y creadora de Pañalitos al sol. Hace 19 años que trabaja en publicidad y 9 que es mamá.

La maternidad ATRAVIESA la carrera de punta a punta. Es un tsunami que te mueve toda la estantería, incluso la de los premios si los ganaste. Intento resumir: para mí la maternidad debería llamarse maternidar. Dar leche, dar tiempo, dar vida, dar ego, dar horas de sueño, dar de principio a fin, y más. Si decidís entregarte y vivirla, por supuesto que afecta la carrera, porque tu hijo y vos se necesitan física y emocionalmente, y eso no es compatible con un trabajo que te demanda tanto como una agencia.
Con mi primer hijo Bruno, que hoy ya tiene 9 años, fue difícil. Yo venía en la onda independiente, tenía una carrera sólida, y Brunito vino a dar vuelta todo. A los seis meses volví a trabajar, creyendo que iba a poder. Pero la realidad es que la pasaba mal, me sentía culposa por dejarlo, y por otro lado estaba bueno rajar de casa y me daba culpa eso también. Renuncié a la agencia (Del Campo en ese momento), y empecé a trabajar desde casa. Con el segundo, Francisco (4 años), fue distinto. Lo disfruté mucho más y pude volver. De hecho hoy trabajo en Don hasta las 17 hs., puedo hacer bien mi trabajo y pude organizar mi vida.
Para que las mujeres con hijos no dejen la publicidad, en principio, sería necesario que los dueños de las agencias sepan que las madres nunca vamos a poner un brief por delante de un hijo, y que puedan aceptar eso de corazón. Que nos propongan un horario razonable, 6 horas por día por ejemplo. Que nos den algún día de home office, pero que esté estipulado, no que lo tengamos que ir a pedir. Que entiendan nuestros tiempos, que hay vacaciones de invierno, que se enferman, y nosotras comprometernos a que el trabajo va a estar aunque tengamos que irnos a un acto escolar. Si las mujeres estamos felices, podemos rendir mucho más, aunque estemos menos tiempo en la agencia y más con nuestros hijos.

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Vanesa Pogoda – Directora Creativa en Leo Burnett

Vanesa es directora de arte. Hace más de 14 años que trabaja en publicidad y 9 que es mamá.

La maternidad trabajando en creatividad no es fácil, pero no es imposible. Es cuestión de encontrar un equilibrio entre la carrera y el tiempo para estar con los hijos. Los primeros meses son los más difíciles, pero si una está en una agencia en la que les importe que hagas bien tu trabajo y no tanto cumplir horario se hace más fácil.
Yo tengo dos hijos, cuando quedé embarazada de Valen -la primera- estaba trabajando en una agencia en la que la costumbre era trabajar hasta muy tarde y muchos fines de semana, después de la licencia opté por renunciar y cambiarme a otra con mayor flexibilidad de horario, incluso negocié los primeros 6 meses trabajar medio día.
Con mi segundo hijo, Joaco, ya estaba en otra agencia, y por suerte también pude arreglar por un tiempo trabajar medio día desde casa y a la tarde en la agencia. Eso ayudó bastante a poder estar con ellos en el momento que más nos necesitan.
De todas formas aún sigue siendo difícil, hay muchas cosas que se pierden y que otras madres que no trabajan o tienen horarios más “normales” pueden realizar, como llevarlos a los cumpleaños, meriendas con amigos, entre otras. Pero yo trato de repartirme de la mejor manera, muchas veces voy a los actos escolares, por ejemplo, y luego trabajo a la noche desde casa para terminar lo que me quedó pendiente. O si hay alguna presentación que requiera trabajar hasta tarde, intento cenar con los chicos y luego me quedo trabajando toda la noche, siempre buscando un equilibrio y sin descuidar ni a los chicos ni al trabajo.
Yo creo que hoy en día con la facilidad de comunicación que hay y la posibilidad de estar siempre conectados, no debería ser difícil combinar maternidad y publicidad. Depende más que nada de la agencia en la que te encuentres, pero se puede ser madre sin descuidar la carrera. Si estás en un lugar donde se valore que se cumpla con el trabajo eficientemente y no cuántas horas estás ahí, debería ser posible tener horarios más flexibles, que te permitan ir a una reunión de padres, a los actos escolares y luego volver al trabajo, o trabajar desde tu casa en caso de que alguno de los nenes esté enfermo o lo que se requiera para poder repartirse y disfrutar tanto la maternidad como la carrera.

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Guadalupe Pereira – Redactora freelance

Guadalupe es redactora y mamá de Mateo (9). Trabajó en agencias como McCann, DDB, Euro y Del Campo Saatchi & Saatchi.

Creo que la maternidad no sólo afecta la carrera de una publicitaria. La maternidad afecta el trabajo de todas las mujeres, punto.
Porque a partir de dar a luz, las mujeres tienen dos trabajos; el “trabajo”, y el trabajo de ser madre y criar a un hijo, tareas que acaban consumiendo la vida laboral de las mujeres.
En nuestro país la situación de licencia por maternidad/paternidad no es de las mejores: con 90 días para la madre y 2 para el padre, (sí, dos), es de las más bajas de la región.
Esto complica especialmente el tema de la lactancia, ya que según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo ideal es amamantar de forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida y combinar lactancia materna con alimentos hasta los dos años o más. Sin embargo, son muy pocas las madres que logran prolongar la lactancia tras la reincorporación al trabajo, que generalmente se da entre los tres y los seis meses de nacido el bebé, si es que está la posibilidad de extender la licencia sin goce de sueldo, o usando días de vacaciones.
En mi caso, volví a la agencia e intentaba sacarme leche, pero era bastante estresante el proceso y la producción no era la misma. Eso, combinado con la culpa de volver al trabajo y dejar al pequeño Mateo al cuidado de otro, fue bastante difícil y viví todo de una manera desgastante porque el recién nacido depende totalmente de una, especialmente si la mamá lo está amamantando.
Mi embarazo trajo un león de Cannes bajo el brazo para la agencia y para mí, pero el puerperio fue difícil, sombrío y complicado. No sólo por lo de la lactancia, sino porque psicológicamente te afecta, a niveles profundos.
Tu cabeza debería estar puesta en un brief, en un titular, o pensando conceptos. Sin embargo, está pendiente de si el bebé duerme, come, llora, te extraña, está constipado o tiene diarrea. Eso, sumado a la falta de sueño de los primeros meses, genera en una un agotamiento importante, físico y mental.
En lo personal, a nivel creativo creo que me afectó, porque sin menoscabar a las demás profesiones, particularmente, el nuestro, no es un trabajo automático, y requiere de frescura y cabeza, virtudes de las cuales ese primer año yo carecí bastante.
Pero hay cosas genéricas que son fundamentales y nos atañen a todas.
No hace falta demasiado análisis para darse cuenta de que las licencias por maternidad y paternidad en Argentina no están ni cerca de ser las ideales. Tres meses pagos es muy poco para cualquier madre, pero sobre todo es poco para el bebé, que necesita de la conexión con su progenitora, y la mayoría de las mujeres deben volver a trabajar antes incluso, ya que la ley determina que uno de los meses pagos debe tomarse antes de la fecha de parto.
Eso sin mencionar el enorme esfuerzo que significa para muchas de nosotras lograr dar de mamar de forma correcta, como para tener que largar la lactancia tan pronto. Aún con la hora de lactancia que se da por ley hasta el año del bebé, la mayoría terminamos quedándonos sin producción de leche o complicando el trabajo al tener que extraernos durante la jornada laboral.
A todo esto, ¿dónde está el papá?
Creo que, al dar tan poco tiempo de licencia de paternidad, no se está tomando realmente en cuenta la importancia del rol del padre en la llegada de un hijo. Los papás en esta etapa son muy necesarios como apoyo a la madre, pero también para empezar a relacionarse con su nuevo hijo. Además de que, de haber otros chicos en la casa, estos necesitan especial apoyo y tiempo por parte del padre, ya que casi toda la atención de la mamá está enfocada en el recién nacido.
Finalmente, no creo que las soluciones haya que pedírselas a las agencias, sino al Estado. Es difícil pretender que un privado adopte ciertos beneficios para las mamás y papás de recién nacidos, que no tienen en cuenta ni las mismas legislaciones.
Básico y fundamental, necesitamos una ley que contemple seis meses pagos de licencia por maternidad/paternidad.
Pero, si tuviera que decir alguna otra solución menos sindicalista, podría ser que terminada la licencia paga de tres meses, se pueda trabajar home-office los primeros días, luego hacerlo de manera part-time (al menos percibiendo la mitad del salario con esta modalidad) y finalmente, regresar a los seis meses dejando un pequeño bebé un poco más sólido que un recién nacido.
O bien, que hubiera guarderías en las agencias, o te pagaran una guardería que quede muy cerca del trabajo y te permitan salir a amamantarlo y mimarlo cuando le corresponda su comida.
Más que una legislación primitiva, hay una legislación que favorece económicamente al empleador en vez de a la mamá y al papá, y he ahí el quid de la cuestión.
Y para que esto no quede en una charla de café, hay algo profundo, más complejo y abarcativo que entender: la crianza.
Los afectos son parte fundamental del desarrollo de todo ser humano. Es súper importante que además de reconocer la importancia de los aspectos fisiológicos, se tengan en cuenta las conductas destinadas a crear las condiciones básicas para la constitución de un psiquismo sano.
Por eso, necesitamos cambiar urgente como sociedad. Desde muy temprano empezamos a formar hijos y ciudadanos que necesitan de nuestra presencia para crecer sanos emocional y físicamente. La ley tiene que contemplar esto y ver lo atrasados que estamos en esta materia: las madres y los padres necesitan más tiempo con sus hijos.
Jugar más con ellos, hacer la tarea con ellos, ir a buscarlos al colegio, cuidarlos cuando se enferman, estar más presentes.
¿Esto significa que vamos a producir menos? Al contrario.
Porque cuanto más se logra equilibrar lo personal con lo laboral, más feliz se es, y mucho mejor se trabaja.

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