Victoria Cole: “Me daría mucha bronca que me elijan por ser mujer”

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Por Candela Moscoso Feuillade.

En el silencioso barrio de Núñez, un edificio azul y corporativo se destaca entre las casas. Ya adentro, el ambiente cambia: vitrinas llenas de premios, detalles en colores vibrantes y pisos de planta abierta.

Victoria Cole espera en su oficina del último piso y saluda con un abrazo cálido y amigable. Es una mujer sencilla, alegre y honesta, con la capacidad de borrarle los nervios a cualquiera.

Victoria comenzó su carrera publicitaria a los 19 años y actualmente es VP de Wunderman, además fue elegida como Woman to Watch en 2016. Con una mirada atenta sobre la situación de las mujeres en la publicidad, se pone a la par de todas y siempre va a buscar las palabras adecuadas para inspirar y motivar.

– ¿Cómo ves la situación de la mujer en las agencias de publicidad? ¿Notás diferencias entre las distintas áreas?

– Creo que hacen falta más mujeres en creatividad, cosa que me indigna porque me parece que tenemos todas las condiciones y que estaría buenísimo.

Acá en Wunderman somos el 51% mujeres. Pero sí, la mayoría estamos en cuentas y en todo lo que es Analytics, hay bastantes también en tecnología que está bueno, pero en creatividad es donde me parece que todavía nos debemos más mujeres. No entiendo el porqué, o sea, entiendo que es un trabajo muy demandante, muchas horas y muchas veces cuando quieren ser madres se van, eso es lo único que veo como una barrera que puede llegar a detener a una mujer. Quiero también poder decir “el 50% o el 40% del departamento creativo son mujeres”.

– ¿Esto influyó en tu carrera profesional o te diste cuenta en el último tiempo?

– Por suerte nunca tuve un tema con eso de sentir que tenía menos oportunidades. Nunca lo percibí y mirá que soy de otra generación, pero afortunadamente nunca lo viví a nivel educación o en el trabajo. Siempre tuve oportunidades, nunca algo se me negó por ser mujer.

Sin embargo, cuando empezás a tener una mirada más general, ahí te das cuenta y te empezás a preguntar: “¿dónde estamos las mujeres y dónde hacemos más falta?”.

– Fuiste reconocida como Woman to Watch en 2016, ¿de qué manera creés que nos aportan este tipo de reconocimientos a las mujeres dentro de la industria?

– Para mí está buenísimo que exista algo así. Es una distinción mundial y se trajo a Argentina hace dos o tres años. Está buenísimo que nos reconozcan y que hagan que el foco y la luz estén puestos en la igualdad, pero me gustaría que en unos años no lo necesitemos y se convierta en un “People to Watch” o “Professional to Watch”.

– ¿Qué sensaciones te generó haber sido seleccionada como una referente femenina?

– Mucha responsabilidad, sentí como “¡WOW! alguien me está mirando”.
No creo estar para “WATCH”, pero me hizo decir “listo, tenemos que hacer el cambio desde las que estamos acá, quizás en posiciones por los años que tenemos y poder ayudar a las generaciones que están viniendo”.

– En tu discurso de ese año, dijiste “afuera de la industria hay un montón de Women to Watch que son invisibles”, ¿a quiénes te referías en particular?

– Este premio es muy mirándonos el ombligo de la industria publicitaria y me parece que si tenemos que reconocer a la mujer to watch, hay un montón de mujeres que están afuera de la industria y están mucho más para ser miradas que yo por lo menos.

Soy muy autocrítica. Por suerte me considero una persona con un montón de oportunidades, las cosas me costaron, pero siempre tuve muchas posibilidades. Gente muy generosa, jefes hombres y jefas mujeres. Clientes amorosos y no tan amorosos también que me hicieron aprender. Pero me parece que hay un montón de mujeres que hoy no tienen esa igualdad de oportunidades, por eso creo que desde la industria también debemos preguntarnos qué podemos hacer con ellas.

Desde Wunderman hacemos distintos tipos de talleres en barrios carenciados o fundaciones como Uniendo caminos que son para adolescentes, tanto mujeres como hombres. El poder igualar oportunidades es lo que a mí más me preocupa, es lo que no me deja dormir.

– ¿Siguen siendo invisibles?

– Para mí son re invisibles. La mina que se toma tres trenes para dejar a los chicos en un colegio acá en Capital, vuelve a buscarlos, los chiquitos esperan, se los lleva a provincia tomándose de nuevo dos trenes, ¡esa es una mina to watch! Se carga una familia al hombro con menos recursos, con menos oportunidades, con menos visión de futuro también.

– ¿Qué opinas sobre el cupo femenino?

– Me da una bronca terrible. Encima, que te elijan por ser mujer más bronca me da. Que nos elijan por nuestras capacidades, no por ser mujeres.

De todos modos, al igual que Women to Watch, entiendo que al principio para poder igualar oportunidades es necesario. A mí me daría mucha bronca que me den un puesto por ser mujer, hasta me daría vergüenza. Pero me parece que es el camino para poder igualar las oportunidades y a partir de ahí quizás construir un “People to Watch” o un “Professional to Watch”.

– Tenés mellizos, ¿cómo fue la convivencia entre la maternidad y la carrera profesional?

– Yo soy muy culposa y necesito meterme de lleno en las cosas, entonces el poder estar acá pensando que era mejor estar allá con mis hijos o estar con mis hijos diciendo “no me estoy realizando profesionalmente” era una dicotomía permanente que hoy no la tengo porque mis chicos son grandes, tienen 18 años, pero si tuvieran menos creo que seguiría viviendo esa cuestión.

Trato ser muy flexible con todas las madres a nivel que, si tienen que ir a un acto escolar, a una entrevista en el colegio, si quieren ir una vez por semana a buscar al hijo al jardín, lo puedan hacer o puedan trabajar desde sus casas. Por suerte la tecnología nos ayuda a eso.

– ¿Creés que hoy la industria está preparada para recibir a mujeres que son o desean ser madres?

– Yo creo que sí gracias a la tecnología, creo que también depende mucho de la responsabilidad de cada uno y de la confianza que se crea en los vínculos. Me pone re feliz saber que una madre se fue a buscar su hijo al colegio y además saber que, aunque sean a las 10 de la noche va a cumplir todo lo que haya quedado pendiente.

Por lo menos desde mi lugar, trato de ser muy flexible también con los varones, porque por suerte hay muchos que me vienen a decir “¿Puedo laburar desde mi casa porque mi hijo está enfermo?”. ¡OBVIO! Pensá que ahí hay una madre que pudo ir a trabajar, porque no es ella quien siempre tiene que cuidar al chico cuando está enfermo.

Esta cosa social de que es la mujer la que se queda y el hombre el que sale todavía sigue existiendo, yo no puedo creerlo, pero existe y está buenísimo que esa flexibilidad sea tanto para hombres como para mujeres. Si no, inconscientemente hay una desventaja hacia las mujeres. Y así, ayudamos a las mujeres ayudando a los hombres también.

– Gracias a #NiUnaMenos y otras iniciativas, hoy se habla mucho más de la igualdad de género, del rol de la mujer y de los estereotipos, ¿creés que esto ha generado cambios en la publicidad?

– Dentro de las agencias no veo mucho cambio todavía. Sí veo que se habla más y para mí empezar a hablar ya está bueno. Poner el problema sobre la mesa está bueno. Me parece que igual nos faltan más acciones, nos queda todo muy en la conversación.

En las piezas noto un montón de cambios. Antes no se decía “che ¿no queda muy sexista esto?”. Hoy en día, empresas multinacionales ponen a tipos lavando la ropa, me parece que también nos fuimos al otro extremo y muchas veces salen estudios donde la mujer se siente dejada de lado, olvidada. Hay un montón de campañas de limpieza y tareas generalmente asociadas a la mujer que hoy están yendo más a lo familiar y al tema de incluir al varón. Estamos aprendiendo y tenemos que encontrar un equilibrio.

– Me gustaría que me comentes un poco cómo fue tu experiencia laboral en México, ya que vos te radicaste allá un tiempo. ¿Cómo es la sociedad mexicana con la mujer?

– Es una cultura muy machista, sentí un fuerte impacto. No sé cómo está hoy, porque pasaron 18 años, pero recuerdo que a veces en la agencia venía una ejecutiva de cuentas y me decía “Vicky, me voy a casar y voy a dejar de trabajar, me quiero dedicar a mi marido”. Yo realmente no lo podía creer, yo les hacía el lavado de cerebro: “no vas a renunciar, no me importa, no vas a renunciar, después cuando seas madre veremos”, les decía.

Eso acá en Argentina no lo había visto y me sorprendió. Por suerte estas chicas que trabajaban conmigo se quedaron y realmente están muy felices.

– Durante tu crianza, ¿en tu casa te inculcaron esto de la independencia de la mujer? ¿De dónde crees que surge esta posición?

– Yo le agradezco la vida a mi abuela y a mi mamá que siempre fueron muy independientes.

Mi abuela para ganar su plata hacía encuadernación, para su momento era una osada que trabajaba, que hacía algo por ella.

Mi mamá también trabajó siempre. Con lo cual para mí era normal y natural verlo así, que tenían su plata y no dependían de un hombre. Estar con un hombre era porque elegías estar, no porque tenías que estar.

– ¿Qué mensaje le darías a las mujeres que están empezando o transitando su carrera en publicidad?

– Que sean felices, que sonrían, que vayan para adelante. Que se cuestionen nada más lo que les gusta y lo que no les gusta. Nada más eso. Y después si el universo te cierra puertas será porque había al lado una ventana que era mejor.

Siempre mirá para adelante, seas mujer u hombre, y no te plantees esta cosa de “porque soy mujer…”. Sos un ser humano, confiá en tu cabeza, en tu corazón, en tu instinto y en todas las herramientas que nos dio la naturaleza.

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