Por qué parir una idea no se parece en nada a parir un hijo

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Por Andy Ventura.

Seria hipócrita de mi parte negar que yo también lo dije alguna vez. Yo también pasé horas eligiéndole un nombre, sintiéndola, imaginándola. Y hasta casi lloro de emoción cuando la vi al aire por primera vez. 22 años tenía. Cliente: Blem. Redactor (sin a): Andrea Ventura. La idea era extra pedorra pero había salido de adentro mío. Era, lo que podía decirse, una mamá orgullosa.

Exactamente de ese sentimiento vengo a hablar. De la comparación entre parir una idea y parir un hijo. Sí, ya sé, es una forma de decir, es una expresión, es un chiste. Pero viniendo de una industria donde el 47% son mujeres, pero solo el 11% creativas, me resulta una comparación alejada y nefasta.

Tan instalado está, que como creativa primeriza creí haber experimentado lo que podía significar parir. Y ni hablar de la cantidad de partos tortuosos por los que vi atravesar a mis ex compañeros de trabajo. Partos hasta cualquier hora, complicados, con doble vuelta, llenos de sufrimiento y frustración.

Amigo publicista, te voy a decir algo: qué lindo sería que las dos cosas realmente se parezcan.

Pero tu ego expuesto frente al cliente no se parece en nada a mi vagina expuesta a 4 personas que apenas conozco.

Y tu ansiedad por que tu idea vea la luz no se parece en nada al miedo de no saber cómo sacar de adentro tuyo 3 kilos de carne y hueso con 10cms de diámetro.

¿No llegar a una presentación casi te da un pico de estrés? Imaginate no llegar a la clínica.

La adrenalina de que el cliente no elija la misma productora que vos no está ni cerca de que el obstetra diga cesárea en vez de parto natural.

¿Alguna vez escuchaste hablar del puerperio? Es eso que gracias a dios nunca te va a pasar después de entregar un online.

¿Y te acordás de esa leyenda horrorosa del creativo junior que se cagó y se demayó en una reunión? Bueno.

Parir es mucho peor, y mucho mejor a la vez. Porque un hijo no se parece absolutamente en nada a un comercial al aire. Desde el día que nace, más pasa el tiempo y más te enamorás de él. Loco, ¿no? Ni con tu pareja pasa.

Ojo, sigo amando esta profesión, por más conchudísima que sea (algo irónico en un ambiente tan machista). Sigo creyendo como loca en las buenas ideas, admirando las ajenas, pensando mientras me baño, frustrándome horrores cuando no y rogando para que sí, incluso desde las tranquilas aguas del freelance.

Pero hoy, 15 años después y con un hijo a cuestas, me explotan los oídos cuando escucho que alguien parió una idea, o que un hijo es el brief más difícil que le tocó en la vida.


Sobre la autora:
Ex directora creativa digital en Ogilvy Argentina, actualmente redactora creativa freelance. También es traductora y localizadora especializada en email-mkt y mamá de René.
Contacto: LinkedInFacebook.
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