Gabriela Nevada: la primera barmaid finalista en una competencia internacional de coctelería

 

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Por Melina Del Castillo.

Desde que existen, las bebidas alcohólicas fueron catalogadas como “cosa de hombres”. Las mujeres solo podemos formar parte de ese mundo si elegimos un trago dulce, tomamos menos que el varón que nos acompaña y pedimos cualquier cosa que sea suavecita o con un mixer bien empalagoso…

Detrás de las barras, el escenario no es muy distinto al que vemos en el salón. Las mujeres no tienen el lugar ni el reconocimiento que se merecen, y se las trata como principiantes cuando tienen las mismas (o más) capacidades que cualquier varón para llevar adelante su trabajo.

Hace años las mujeres empezamos a ocupar los lugares que nos corresponden, nos renovamos para construir juntas nuestros propios espacios donde podamos expresarnos sin prejuicios, con la mente siempre puesta en dar lo mejor de nosotras.

Bajo estos nuevos lentes con los que observamos el mundo nació Reverdecer: el cóctel que llevó a Gabriela Nevada, barmaid de SHOUT Brasas and Drinks, a ser la primera bartender mujer de la Argentina en llegar a la final de Bacardi Legacy Global Cocktail Competition.

Nos juntamos con Gabi para repensar el mundo de las bebidas espirituosas, las competencias internacionales entre cocteleras y las noches de barra, para comprender por qué el de las bebidas alcohólicas sigue siendo un mercado tan tradicional y machista, pero que de a poco empieza a mostrar señales de renovación (de la mano de las pibas, obvio).

Gabriela Nevada tiene 27 años y es una de lxs 3 bartenders finalistas argentinxs de la Bacardi Legacy Global Cocktail Competition, concurso internacional que aspira a encontrar un nuevo trago a base de ron “con el mayor potencial para establecerse como un clásico.”

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Gabriela Nevada

Al terminar la secundaria, su mamá le dijo que tenía que trabajar. Así que Gabi buscó trabajo y empezó a acercarse al mundo de la moda: “Quería diseñar ropa, o dedicarme a algo que tenga que ver con eso: ya sea producción o maquillaje o ser costurera, diseñar, etc. Me pareció que esa era una buena idea. Cuando me empecé a empapar un poco en todo lo que hay alrededor de eso me di cuenta de que no está muy bueno cómo nos ponemos por algo que es tan superficial, y no me sentí muy cómoda.”

Sin embargo,  optó por seguir estudiando hasta que un día una amiga camarera le ofreció cubrirla en su restaurante. “Me gustó bastante porque seguía laburando la atención al público, pero me parecía mucho más dinámico y que también podía hacer más cosas. Ahí empecé a trabajar en gastronomía.”

Después de un paso por el norte y países como Perú, Ecuador y Bolivia, Gabi vivió en el sur por 3 años hasta que decidió volver a Buenos Aires, a sus 22. “Conseguí trabajo en Basa, que tiene una de las primeras barras de coctelería más sofisticadas de Buenos Aires. Me empecé a interesar mucho por los vinos y me enteré de que existía la carrera de sommelier, donde aprendés de servicio, sabés de vinos, recomendás, maridás… quería llegar a eso.”

Pasó a trabajar en 878, uno de los bares de culto de Buenos Aires, donde ocupó el puesto de Barback, “que es la persona que asiste al bartender, hace las producciones, se anticipa a lo que se necesita”. “ Así me gané mi puesto de Barback en una barra totalmente masculina, por supuesto, y de a poco fui creciendo”, agrega.

Después de pasar por un restaurante en el que era la única bartender, desde hace poco más de un año trabaja como Jefa de Barra en SHOUT Brasas & Drinks, mientras que se capacita de forma autodidacta: “Existe la carrera de bartender pero todavía no está bien regulada. Vos te vas formando para el lado que quieras ir. Te tenés que informar mucho en tu casa, tenés que leer… Podés ir a masterclass y demás, pero es algo que se ve en el día a día.”

– ¿Cómo es el día a día en el trabajo siendo mujer en un rubro históricamente dominado por varones? ¿Cómo te perciben los y las clientes?

– En mi antiguo trabajo se notaba mucho la diferencia entre varones y mujeres, pero porque yo estaba al lado de un hombre de 40 años. El público del restaurante era mucho más adulto y se acercaban a él, le preguntaban a él, o me decían: “Voy a esperar a que venga el barman.”

En el bar la gente es más joven, fresca… Y eso se suma a mi actitud también. Acá todo pasa por mis manos, me siento más tranquila al recomendar, me siento más confiada con mi personalidad, con el trabajo que hago y con el rumbo que le estoy dando a mi carrera.

¿Viviste situaciones de desigualdad o inequidad por ser mujer?

– Los colegas no nos discriminan para nada. Más los clientes. En la barra en la que yo trabajo antes había una jefa de barra también, que es muy grosa: se llama Ani Varela. Mis jefes jamás me discriminaron por eso, pero sí lo siento de parte de los clientes. Creo que ser cada vez más mujeres le hace un bien a la comunidad.

– Y esta discriminación, ¿la notas más en generaciones de clientes adultos? ¿Y entre los más jóvenes?

– Generaciones grandes. A nuestra edad se divierten. Y quizás te quieren hablar más por eso. Se copan más, te escuchan, y no me ha pasado. Me pasa con gente de más de 40…

¿Cómo son las competencias de bartenders? ¿Hay muchas mujeres o todavía son minoría?

– Acá en la Argentina no hay muchas competencias. Hace poco empezó una que se llama World Class, que trabaja con marcas bastante premium en el mundo y siempre tuvo mujeres (los dos años que se hizo tuvo mujeres). Entre los nombres podés encontrar a Melisa Rodriguez y a Sabrina Traverso, que son mis amigas. Y en el Bacardí siempre hubo chicas en la semifinal, pero nunca en la final… Que es algo que yo también me había puesto en la cabeza. Las competencias en general te ayudan a que te muestres, y siempre son futuros trabajos: pasás de la media a ganar un poquito más de visibilidad. Y yo busco eso en este momento porque quiero seguir con esto, me quiero dedicar a esto.

– ¿Cómo te ves de cara a la final mundial en Ámsterdam?

– En un par de charlas motivacionales que tuve me puse a hablar con un bartender muy conocido de Barcelona, y me dijo “¿Y vos, a dónde querés llegar con esto?”, y le digo “Ganar Argentina.” Y me responde “No, vos ya tenés que estar pensando en que querés ganar allá y mostrarte allá. No tenés que quedarte solo con la mirada de acá.” Eso me hizo pensar bastante porque desde este momento tenés que estar pensando que estás compitiendo con bartenders de Europa y de Estados Unidos que están mucho más desarrollados, tanto en la economía como en las cosas que les llegan. Argentina todavía es un país muy limitado en las botellas que nos llegan y las herramientas (que generalmente las tenemos que comprar afuera). 

En otros países se habla mucho de la ecología, de la sustentabilidad… Y acá es un tema que todavía ni se toca. Entonces tenés que pensar localmente pero también actuar mundialmente. Y eso me hizo sentir mucha presión¡Pero ojalá sí gane, jaja!

¿Qué es Reverdecer? ¿Cómo surgió la idea?

Al cóctel Reverdecer y a su concepto los preparé estratégicamente. Estudié un montón: ya tengo como 3 cuadernos sobre esto. Analicé cuál es la marca, qué busca, qué requisitos te pedía la competencia… No quise ni pasarme de eso, ni hacer menos. Intenté cumplir con todo lo que ellos pedían, con todas las reglas. El cóctel ya existía en mi bar pero era otra receta, con insumos que eran muy difíciles de conseguir. Así que lo adapté y empecé a ahondar en el concepto: reverdecer los laureles. El laurel como símbolo cultural que se arrastra desde la antigua Grecia, que siempre estuvo cerca de los deportes, de la poesía, de la cultura, de la gloria… Me empecé a agarrar de eso: del verde. Yo no hablo explícitamente del feminismo, pero claramente soy feminista y lo vivo desde mi lugar. Y me agarré un poco de eso.  También de la sustentabilidad, que es algo a lo que le quiero dar foco desde mi trabajo, la frescura, la nueva generación… Todo tiene un justificativo en mi cóctel. Todo estuvo pensado, todo estuvo investigado. Cada ingrediente está puesto por una razón. Mi mensaje es muy motivador en el sentido en que digo: Yo llegué hasta acá, vos también podés ser protagonista. Buscá a tu alrededor, las cosas de todos los días que te sobren o que puedas cambiar, cambiá esa pequeña cosa y sé protagonista de renovar esta cultura, de que continuemos con esto y de hacerlo legado.

– ¿Por qué se considera que algunos tragos son “para mujer”? ¿Por qué se limita el mundo del whisky a los varones, de dónde salieron estos mitos?

– Y… Te puedo hablar de reglas de comportamiento que venimos arrastrando desde hace un montón de tiempo. Donde la mujer tiene que ser la que cuida al hombre, madres (y padres) que inculcaron cosas que “no se debían hacer”… Argentina no tiene una cultura muy alcohólica. Tuvimos nuestro pico de consumo de vino en los ‘70, pero nunca fuimos una cultura muy alcohólica porque siempre ingerimos bebidas como el mate o infusiones que son muy agradables socialmente o para la familia, pero no tenemos cultura de hacer whisky o de hacer gin. Ahora recién están saliendo microemprendedores. Con las mujeres: es falta de querer conocer. Quizá se les metió la idea en la cabeza de que son más suaves o que algo les va a caer mal. Son cosas que tienen incorporadas.

La verdad también es que la coctelería clásica es muy alcohólica, es muy desequilibrada, y es bastante áspera en el paladar. Ahora estamos intentando hacer una coctelería mucho más amigable, que tenga más agua, más hielo, o que puedas beberla en cualquier momento. Estamos tratando de entrar a que se pueda beber durante todo el día, acompañado siempre de un vaso de agua… Eso es algo que bartenders de distintos bares estamos tratando de fomentar: queremos que la pases bien. Por eso también se bajan las medidas alcohólicas.

– ¿Creés que cambiando la forma en la que se comunican y publicitan las bebidas alcohólicas, va a cambiar la forma de consumir entre varones y mujeres?

– Si, totalmente. Algo que comunico con mi trago Reverdecer es que para que algo se pueda sostener a través del tiempo, es hoy cuando tenemos que cambiar esos pequeños hábitos. Siempre me pasa que viene un varón y me pide algo que para él “es muy gay”, y después de pedir se justifica y me explica. Y yo siempre les digo:“Yo no soy prejuiciosa con esas cosas.” Siempre intento hacer el trabajo de decir “No te voy a juzgar por eso.” Y a veces también les tengo que explicar “Mirá, te voy a hacer este cóctel en copa cóctel, que a vos te va a parecer bastante femenino, pero no es femenino, la cristalería no tiene género.” Hace poco también salió una nota en Infobae donde decía que las mujeres poco a poco se estaban animando a sabores más extravagantes y más fuertes gracias a la audacia de las barmaids. Creo que a la mujer también le da más seguridad cuando va a una barra y hay una chica del otro lado, porque se puede sentir más contenida. Me gusta mucho atender a la gente realmente escuchando lo que necesita, lo que quiere… y creo que se sienten tranquilas por ese lado. Creo que eso también le hace muy bien al rubro.

– ¿Qué le dirías a las mujeres que ya son barmaid o que quieren serlo?

– Que es muy interesante, que hay mucho por descubrir todavía, y por hacer. Que hay mucho sacrificio, en todo sentido. Pero que es muy divertido. La cultura de bebidas en Argentina la tenemos, pero está creciendo enormemente. Y necesitamos nuevos proyectos, nuevas ideas. Necesitamos ser más para que esto realmente dure en el tiempo.

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