¡Madres!, Soy madre
Por Priscilla Sarabia Harper
“Madres, soy madre” es probablemente la expresión que más ha aparecido por mi mente en estos últimos 365 días.
Lo pensé en cada desvelo, cada vez que me veía las ojeras en el espejo, cuando se me cayó el cabello, cuando me dolía todo el cuerpo, cuando pasé días sintiéndome vaca lechera, y mil veces más en situaciones que medianamente sabía que se presentarían gracias a lo que había visto en redes sociales o a lo que algunas otras mujeres madres me habían contado. Pero lo pensé también en otras situaciones de las que no tenía ni idea: lo pensé durante mi embarazo cuando me ofrecieron un puesto y al contarles sobre mi estado quedaron en buscarme, cosa que jamás sucedió. Lo pensé el primer día que regresé a trabajar después del maternity leave, mientras la ansiedad me invadía porque mi bebé lloró los 43 minutos que duró mi primer junta. Lo pensé cada vez que me pusieron una junta a las 6:30 de la tarde. Lo pensé todas las veces que me invitaron a cenas que se cruzaban con la hora de dormir de mi bebé. Lo pensé cuando se presentó la posibilidad de viajar, de imprevisto, por trabajo, y mi bebé no aceptaba el biberón. Lo pensé cuando anunciaron que debíamos empezar a ir a la oficina de manera presencial, y seguía lactando. Lo pensé cuando se me olvidó el extractor y tuve que usar mi suéter todo el día para que mis compañeros de trabajo no vieran que traía la camisa mojada de leche, a pesar de que no hacía frío.
Y todas esas veces me pregunté ¿por qué nadie me advirtió que esto iba a pasar?, ¿soy la única que se siente así?, ¿cómo le hago? y, ¿cómo le hacen las demás?
Y es que, combinar la crianza, la administración de la casa y la chamba es un reto monumental.
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en países como México y Colombia, las mujeres trabajamos en promedio 48 horas, más que en muchas otras regiones del mundo. Además, dedicamos el doble de tiempo que los hombres a las tareas del hogar y cuidado, aunque ambos trabajemos a tiempo completo. Esto da pie al famosísimo doble turno para las madres trabajadoras.
Si hablamos del apoyo para el cuidado de nuestros hijxs, el panorama no es mejor: Datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de 2024 muestran que 8 de cada 10 mujeres con al menos un hijo no tienen acceso a guardería. Sin embargo, según Mercer, solo un 35% de las empresas en LATAM ofrecen políticas de trabajo remoto o flexible para mamás, a pesar de que la pandemia puso en la mesa la demanda de estos modelos.
Las pocas veces que logré hablar con otras mujeres en la industria publicitaria sobre el tema, todas coincidían en que tienen o tuvieron muchas dudas ante la posibilidad de convertirse en madres. Y es que, con este panorama no es sorpresa que las mujeres tengamos miedo a ser mamás. Un estudio de McKinsey reveló que el 42% de las mujeres jóvenes retrasan o evitan la maternidad por miedo a las repercusiones en su carrera. Una de las principales razones es el impacto que puede tener en industrias de alta demanda como la publicidad. Este “miedo a la penalización” viene de la percepción de que las empresas ven a las mamás como menos comprometidas, menos “disponibles”, lo que les afecta en promociones y desarrollo profesional.
Y no es un miedo infundado. En México y Argentina, por ejemplo, las madres ganan entre un 20-30% menos que las mujeres sin hijos, aunque tengan las mismas habilidades y experiencia. A esto le llaman motherhood penalty. Este desincentivo tan fuerte hace que muchas lo pensemos dos (o 20) veces antes de embarcarnos en la maternidad.
En mi experiencia, la sensación es que se tiene que elegir entre ser mamás y desarrollarse a full profesionalmente. Y ya se que me van a decir que no, que es 2024, que las mujeres podemos ser TODO lo que queramos ser, pero eso es una gran mentira. O por lo menos, una verdad con muchísimos matices.
Todavía recuerdo cuando por primera vez consideré en serio ser mamá. Mi esposo y yo tomamos la decisión con mucha emoción, pero no pude evitar que me invadieran las dudas: ¿Qué iban a decir mis jefes? ¿Me correrían, si no de inmediato, luego más adelante? ¿Cómo iba a ser una mamá presente si casi todos los días trabajaba tarde? ¿Cómo iba a manejar quedarme más tiempo por un pitch? ¿Tendría que congelar mi sueño de estudiar una maestría? ¿Si me ofrecían cambiarme a una agencia en otro país, me dejarían irme con toda la familia?
Pero lo que más me reventó la cabeza fue pensar en lo afortunado que era mi esposo por no tener que considerar ninguna de esas cosas.
Fue en ese momento cuando me di cuenta de que serlo todo no es tan fácil como suena. Me di cuenta de que ese feminismo que nos dice que podemos ser “todo lo que queramos ser” tiene muchas zonas grises. A veces siento que ese feminismo trabaja para el mismo sistema que nos explota, que nos necesita en la fuerza laboral pero también nos exige ser madres perfectas. De manera que ahora tenemos dos chambas, una mal pagada y otra sin paga, envueltas en la promesa del “empoderamiento”.
Somos las hijas que crecieron escuchando que podemos ser TODO así que cuando la realidad nos toca la puerta y resulta que no lo somos, sentimos que estamos fallando por no poder con el paquete. De hecho, según UN Women, el 59% de las mujeres trabajadoras en LATAM creen que no pueden ser mamás y profesionales sin sacrificar significativamente uno de los dos y con solo un 30% de las empresas en LATAM ofreciendo políticas de apoyo efectivas para madres trabajadoras, es natural que muchas sientan que no hay opciones reales para balancear ambos roles.
Como resultado, cada año, 7 millones de mujeres en LATAM se ven obligadas a decidir entre ser madres o continuar con su carrera. No es sorprendente, entonces, que aunque las mujeres representan cerca del 60% de los empleados en publicidad y marketing en la región, menos del 20% logran alcanzar puestos de liderazgo o dirección creativa, según un estudio de She Runs It.
La verdad es que la industria publicitaria nos queda a deber muchísimo a las madres. Nos deben cambiar los estereotipos que se ven en las campañas y que hemos sido demasiado lentos en evolucionar, pero nos deben sobre todo un espacio de trabajo justo.
Un espacio dónde comentarios condescendientes como “tu no te preocupes por eso, enfócate en el bebé” no tienen cabida y donde la idea de que volverás a operar igual apenas termines tu maternity leave, sin realmente ofrecerte herramientas para adaptarte a tu nueva realidad, no exista.
Sin embargo, el ambiente de agencia con sus reuniones sin fin, el over-servicing, y la presión por cumplir con deadlines acelerados, exige dedicación absoluta, y eso choca durísimo con las responsabilidades de ser mamá. Según AdAge, más del 60% de las mujeres en publicidad en LATAM creen que ser mamá afecta su capacidad de cumplir con las exigencias del trabajo. Sinceramente, ese 60% se siente bajo.
No estuve lo suficientemente expuesta a mujeres en liderazgo en la industria que me hicieran sentir que podía ser mamá. Por el contrario, sí me mostraron que para ser líder en la industria, tendría que sacrificar mi vida personal. Yo quiero que las mujeres, especialmente las que son parte de mi equipo y sobre todo mi hija, sepan que si así lo desean, pueden ser mamás y triunfar en la publicidad. Para eso, hay que visibilizar la realidad y modelar un liderazgo que materne. Necesitamos que las morras vean que ser mamá no es el final de su carrera.
Después de un año de muchos “¡madres!, soy madre”, sigo preguntándome si hay otras mamás allá afuera que se sienten como yo. Me pregunto también qué otras realidades se viven allá afuera de las que no tengo visibilidad, qué otros obstáculos se le han presentado a otras madres en la industria publicitaria y sobretodo, cómo podemos hacerlo mejor.
Busqué respuestas. Estudios, data, entrevistas..pero encontré poco. Muy poco. Por eso decidí tomar acción. Quiero ser un agente de cambio y mejorar la situación de quienes somos madres en esta industria a través de visibilizar nuestra realidad actual y abrir la puerta para cuestionar y transformar las políticas de maternidad en empresas y agencias de todo el sector.Una pieza clave de esta iniciativa es ESTA ENCUESTA. Si eres mamá, o has considerado serlo, y trabajas en la industria, por favor responde y comparte.
Priscilla Sarabia Harper
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