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Cuando una mujer avanza, la industria también

En Publicitarias creemos que visibilizar y reconocer a las mujeres en la industria no es solo un acto de justicia, sino una forma de transformar el sistema. Darle lugar a nuestros logros y recorridos es honrar el trabajo de tantas que, con talento y perseverancia, abren camino para las demás. Hoy celebramos la trayectoria de Gabriela Surkin, una de esas mujeres que inspiran y marcan el rumbo.

Con más de 15 años de experiencia en marketing y dirección creativa entre Buenos Aires, Berlín y Nueva York, celebramos a Gaby Surkin, Brand Marketing Director y jurado en festivales como New York Festivals, A’ Design y Shorty Impact Awards.

¿Cómo fue abrirte camino en una industria creativa tan competitiva y muchas veces dominada por hombres?

Al principio sentía que tenía que hacerme la dura para que me tomaran en serio. La realidad es que todavía existe mucha desigualdad en todo el mundo cuando hablamos de puestos de liderazgo en comparación con los hombres. Con el tiempo entendí que mi sensibilidad también es una fortaleza, no una debilidad. En cada mercado donde trabajé vi de cerca esas desigualdades, pero también descubrí lo importante que es apoyarnos entre mujeres y abrir espacios donde antes no nos llamaban.

Dirigiste campañas para marcas como Bottega Veneta, Ralph Lauren y Tom Ford. ¿Qué te dejó trabajar con equipos tan multiculturales?

Me enseñó que la diversidad siempre enriquece. Las mejores ideas surgen cuando se mezclan la cultura local y la creatividad. Lo global funciona cuando es auténtico y conecta. Yo creo en el poder del storytelling para dejar huella, no solo para vender.

También hace un tiempo fundaste tu propia marca, Miist, que llegó a fashion weeks y hasta al Museo Nacional del Traje. ¿Qué significó para vos ese proyecto?

¡Fue mi gran escuela! Un sueño del que aprendí muchísimo, sobre todo de mis errores. Era un laboratorio creativo donde podía probar cosas nuevas, armar desfiles, hacer colaboraciones. Ver la marca en revistas internacionales o en un museo fue una validación enorme, pero lo que más me dio fue confianza en mi voz creativa. Cada colección era una expresión de sentimientos, un motor inigualable.

Como jurado en festivales internacionales, ¿qué creés que define hoy a una campaña realmente efectiva?

Para mí, la efectividad está en lo que incomoda un poco y se queda en la memoria. No es solo un ROI en un Excel: es generar conversación, tocar una fibra y dejar un recuerdo. Las ideas que incomodan, emocionan o hacen pensar son las que trascienden.

¿Cómo podemos seguir empujando la visibilidad de las mujeres en la publicidad y la creatividad?

Entre nosotras. Invitando, recomendando, abriendo la puerta. Yo llegué a jurar en festivales porque otras mujeres me dieron ese espacio. Si seguimos armando redes sólidas de apoyo, cada vez vamos a estar en más jurados, más puestos de decisión y más titulares.

Después de tantos logros, ¿qué es lo que más te motiva a seguir?

Seguir abriendo camino. Me motiva que otras mujeres se animen, que dejen atrás el síndrome del impostor y que se apropien de sus carreras. Siento que lo que hacemos ahora impacta en las que vienen detrás, y esa idea me da muchísima fuerza.

¿Conocés a una mujer que esté abriendo camino en la industria creativa y quieras que la entrevistemos?

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