No quiero ser la excepción

laura visco

Por Laura Visco.

Creo que ya para esta altura todo el mundo se imagina cuál es mi posición sobre este tema: no puedo creer que en 2017, todavía tengamos que hablar de esto. Me pego la cabeza contra el teclado. ¿Cómo es que somos una minoría todavía? No me entra en la cabeza. Creativa argentina, repetez avec moi: el género es una construcción social que nada tiene que ver con tus intereses, ni capacidades, ni con el trabajo que quieras hacer. Por favor, grabátelo. Porque el ambiente publicitario insiste en demostrarte lo contrario. Vemos una y otra vez la misma postal: un grupo de hombres, de clase media alta, heterosexuales -y casi casi que con la misma campera negra- posando en festivales, premiaciones, escenarios, fotos de jurado. La misma desalentadora postal se repite una y otra vez. Por eso no querés trabajar en esto, por eso te vas, por eso renunciás antes de empezar. Si nadie llegó, ¿por qué deberías ser la excepción? ¿Por qué deberías quedarte? Te voy a contar por qué: porque te necesitamos.

La falta de diversidad de voces en la publicidad se siente. Se palpa. Se ve en una publicidad aburrida. Estereotipada. Condenada a repetir los mismos chistes e insights una, y otra, y otra vez. Mujeres reventando extensiones de tarjetas. Pibes de comerciales de cerveza mirándole el culo a la hermana de alguno. Madres oliendo limpiadores de piso de color fluorescente como si fuese un Chanel Nro 5. Bostezo de sólo escribirlo.

¿Por qué normalizamos que sólo una porción mínima de la sociedad pueda decidir lo que vemos todos los demás, todos los santos días? ¿Por qué esta tarea sólo la pueden cumplir los hombres de campera negra? ¿Nadie se da cuenta de lo ridículo que es esto? La publicidad sin diversidad ya falló como modelo. Es completamente obsoleto. Las mejores agencias del mundo ya lo entendieron, y hace rato. Pero en la Argentina todavía no lo entendimos. Parece que el mensaje quedó varado en la aduana, junto con dos o tres cajas de Amazon. En Argentina todavía seguimos debatiendo… ¿Debería haber mujeres? ¿Son buenas? ¿Son realmente creativas? ¿Son talentosas? ¿Son graciosas? ¿Las necesitamos en los departamentos creativos o estamos genial como estamos? Me pego la cabeza contra el teclado otra vez. Ya tengo un chichón. No podemos seguir normalizando el hecho de no ver mujeres en los departamentos creativos de las agencias. No puede pasar ni un día más sin que se entienda que esto es una locura, y que la publicidad sin diversidad de voces debería haber desaparecido en los 90s junto a Fido Dido, las canchas de paddle y el enano Gula Gula.

Tener un equipo más diverso de trabajo (en género, edades, intereses, nacionalidades, backgrounds sociales) no es una cuestión moral, es creativa. Trabajar con gente diferente a vos te obliga a pensar de otra manera, y esto te obliga a salir de tu zona de confort. Y cuando salís de tu zona de confort, tus ideas son mejores.

El problema es que hoy en la industria publicitaria, se lo trata como una cuestión moral: contratemos mujeres así no quedamos mal. O hasta oportunista, tipo: “Pará. No. Se me ocurrió una mejor: no las contratemos, pero les rendimos homenaje con una estatua frente al toro de Wall Street a ver si pegamos un premio haciendo como que somos pro igualdad de género”. Industria publicitaria: no necesitamos de tu estatua frente al toro. No necesitamos el león de Cannes que es mitad leona. Necesitamos que entres con nosotras al 2017. Que no dudes de nuestra capacidad. Que no haya que entrar a los codazos. Que haya búsquedas laborales donde no haya sexo excluyente. Que nos contrates. Y una vez que nos contratás, que no nos confines a marcas “femeninas” o sin oportunidad creativa. Que no nos interrumpas mientras estamos hablando en una reunión. Que ganemos lo mismo que nuestros pares. Que nos asciendas. Que no nos arregles con una gacetilla de prensa. Que nos des el título y el crédito que realmente nos merecemos. Reitero, estamos en 2017. No me parece que estemos pidiendo algo muuuuy descabellado.

¿Cómo se logra esto? Con acciones concretas. Me encanta que se hable de este tema. Me encanta el debate. Pero esta vez, me gustaría ir un poquito más allá. Por eso, junto a las chicas de Publicitarias.org, me comprometo a contactar a la AAP, al CCA, y a escuelas y medios publicitarios y definir cuáles son los pasos a seguir para erradicar este tema de una vez por todas. Para empezar, un censo para entender la dimensión del problema. Acciones concretas para que esto empiece a ser parte del pasado. Tipo, ¿se acuerdan cuando la gente fumaba en todas partes y hoy te parece una locura? Bueno, quiero que pase lo mismo con las mujeres en los departamentos creativos.

¿Por qué hago todo esto? Porque no me interesa ser “la elegida” en el club de los pibes de campera negra. Porque creo -y reitero- que el talento no lo marca el sexo con el cual naciste ahí abajo. Porque la publicidad se va a poner mejor si sumamos distintas voces. Y porque no me interesa ser la excepción. Tengo las bolas llenas de ser la excepción. Quiero ser la regla.

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