OCTUBRE ROSA Y NO TAN ROSA
Por Cinthya Fasano y Vanina Di Blasi
Un análisis de las campañas que decidieron hablar este mes por la lucha contra el cáncer de mama.
Cada octubre, las redes se tiñen de rosa. Marcas y organizaciones se suman al mes de sensibilización sobre el cáncer de mama con mensajes de prevención y apoyo. Pero en un contexto donde las causas también pueden funcionar como estrategia para reforzar una “imagen de marca”, surge una pregunta necesaria:
¿Qué tan real es el compromiso detrás de esos mensajes y qué valor concreto aportan a la causa?Según datos de la ONU, el cáncer de mama sigue siendo el más frecuente entre las mujeres del mundo, y el segundo más común en general. Por eso, la conversación pública importa. Pero no todas las formas de sumarse son igual de responsables ni generan el mismo impacto. Desde Publicitarias, analizamos algunas de las campañas de este mes que lograron comunicar con coherencia y empatía… y otras que, aunque bien intencionadas, no pasaron el filtro del sentido.
Cuando la comunicación sí transforma
En Reino Unido, la organización CoppaFeel! lanzó la campaña “Check your chest”, enfocada en concientizar a las personas jóvenes sobre la importancia de la detección temprana.
El casting pasó casi todos los checks: diversidad corporal, étnica, religiosa y sexual. Desde el primer segundo, la estética y el guión capturan nuestra atención porque hablan a las personas desde su totalidad. Verse representado genera conexión, y cuando el mensaje es inclusivo, la prevención se vuelve más cercana.
Con un tono muy distinto, pero con el mismo nivel de impacto, el Club Atlético Banfield convirtió un episodio desafortunado en una poderosa acción de educación y prevención. Tras la viralización de un video donde una hincha fue blanco de burlas por su lenguaje de señas, el club reutilizó ese mismo material para difundir un mensaje sobre la importancia de la detección temprana del cáncer de mama. Sin una gran producción ni estética de campaña, logró lo más importante: educar desde la empatía y la realidad.
Cuando el rosa se queda en la superficie
No todas las marcas necesitan hablar de todo.
En ocasiones, sumarse “por empatía” sin un vínculo real con la causa puede terminar restando más que sumando. Ese fue el caso de Havanna, que lanzó una edición especial de sus productos con packaging rosa, pero sin acompañarlo de información, acciones concretas o contribuciones reales a la salud y el bienestar de las mujeres.
El gesto (visualmente atractivo) contrasta con el producto en sí: un alimento ultra procesado muchas veces desaconsejado para personas en tratamiento oncológico.

Ahí radica el punto de inflexión: usar el rosa desde la atracción en lugar del compromiso lo vacía de sentido. Pero usarlo para abrir conversaciones, financiar chequeos, acompañar historias o educar, es poner la comunicación al servicio de la causa.
Cuando la buena intención no alcanza
La organización Por un Perú sin Cáncer lanzó “Cicatrices que salvan”, buscando visibilizar la enfermedad a través de figuras públicas que posaron con cicatrices dibujadas en el pecho.
Aunque el objetivo era positivo, la ejecución generó rechazo. Muchas mujeres que atravesaron la enfermedad y sus familiares, expresaron su desacuerdo, señalando la falta de representación real y la manera inexacta en que se retrataron las cicatrices.
La polémica dejó una enseñanza clara: la sensibilización no puede construirse sin incluir a las personas que viven esas experiencias.
Octubre Rosa nos recuerda que comunicar también es una forma de accionar.
No se trata solo de sumarse, sino de hacerlo con coherencia, empatía y propósito. Escuchar, informar, incluir y educar debería ser la base de toda campaña vinculada a la salud. Porque las causas se viven con responsabilidad y para eso, debemos incluir las voces que lo protagonizan.
Cinthya Fasano y Vanina Di Blasi
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